Desde 2004 se usa -con pocas variaciones en el hardware y software- el mismo sistema automatizado de voto, escrutinio, transmisión y totalización de resultados. El único cambio significativo en el sistema de votación automatizado -después de la salida del país de Smartmatic y el incendio que destruyó 40 mil máquinas de votación- se centra en el hardware (máquinas de votación).
A pesar del cambio de hardware y el uso -no autorizado- del software de voto, escrutinio, transmisión y totalización de Smartmatic desde 2017- las auditorías realizadas a todos los sistemas y equipos han ratificado el correcto funcionamiento de la plataforma de votación. Incluso, en su informe del año 2021, la Misión de Observación de la Unión Europea resaltó como una de las garantías del proceso el funcionamiento de la plataforma de voto. Una opinión que comparten los técnicos de la Plataforma Unitaria y observadores nacionales e internacionales que han participado en las auditorías del sistema.
La importancia de los testigos y la traza de papel
Los auditores del software y hardware que la oposición acreditó para las revisiones previas a la elección del 28 de julio sostienen que el sistema de voto electrónico ofrece facilidades para confirmar su funcionamiento (o descubrir fraude si este ocurre) a través de las extensas auditorias (16 en total), especialmente por lo que se denomina como “la traza de papel”.
Incluso, se resalta que “la traza de papel” fue la que permitió detectar, denunciar y documentar las irregularidades ocurridas en la elección regional de 2017 en el estado Bolívar y más recientemente en la elección regional del estado Barinas en 2021. Sin embargo, la traza de papel no se pudo emplear para cotejar los resultados de la Asamblea Nacional Constituyente de 2017 y más recientemente el referendo consultivo sobre la Defensa del Esequibo. En ambos procesos -con anuncios de resultados de participación muy cuestionados- el CNE omitió publicar los datos disgregados por centros y mesas de votación. Al no participar la oposición en estos procesos no contó con acceso a las actas de escrutinio de cada mesa para poder verificar los anuncios del organismo comicial.
Todo documentado
El sistema de voto en Venezuela deja una clara traza de papel. En primer lugar, se imprimen actas con el total de electorales que pueden votar en cada mesa tanto en la instalación (viernes antes de la elección), como durante la constitución (5:00 am del día de la elección). Esta es la primera comprobación que la red de testigos de un candidato debe realizar, verificando que en cada mesa no hay una cantidad de electores diferente a la previamente auditada. Durante la jornada de votación cada vez que un elector sufraga la máquina imprime el comprobante de voto. El elector puede constatar que este comprobante tiene impreso el nombre del candidato y organización que se escogió. Este es el primer paso de verificación. Luego el elector deposita este comprobante en la urna. Al culminar la votación la máquina imprime inmediatamente el acta de escrutinio de esa mesa. Es importante destacar que esta acta se imprime antes de que la máquina transmita los datos al Sistema de Totalización del CNE (ubicado en Caracas).
Luego de que la máquina transmite, se imprimen múltiples copias a todos los testigos presentes -previamente acreditados por el CNE- quienes deben comprobar que las actas son copia fidedigna de la primera acta original que fue impresa por el sistema (en relación con la cantidad de electores inscritos en cada mesa y la cantidad de votos emitidos). Cada acta de votación impresa tiene también un código QR. Dicho código resume los datos impresos en el acta. Los testigos deben utilizar este código QR, con un teléfono inteligente, para transmitir estos resultados a la sala de cómputo de la oposición. Esta fase del proceso es indispensable para que la oposición pueda cotejar en tiempo real la verosimilitud del resultado que anuncie el CNE. El reglamento del CNE permite que durante la jornada de votación sean seleccionadas aleatoriamente 51% de las máquinas.
Los resultados de estas máquinas son auditados por los miembros de mesa, testigos y electores al culminar la transmisión de resultados. La auditoría -llamada verificación ciudadana- consiste en comprobar que no existen discrepancias numéricas entre los resultados impresos en el acta de escrutinio y la verificación manual que se haga de los comprobantes de voto depositados en la urna de resguardo. En todas las elecciones con participación de la alternativa democrática, en la que se ha hecho este conteo, jamás se ha encontrado evidencia significativa de discrepancias numéricas que puedan alterar los resultados de una mesa, a lo sumo un voto en muy pocas mesas y, en la mayoría de los casos, porque el elector destruyó o se robó la papeleta Es importante destacar que, con la presencia de testigos en todas las mesas, y utilizando los códigos QR en las actas, la oposición puede rápidamente conocer el resultado de la elección, inclusive antes de que el CNE lo anuncie. Cualquier leve discrepancia entre los resultados leídos por el CNE y los conteos internos puede ser detectado rápidamente como de hecho ha sucedido en las ocasiones mencionadas anteriormente (Bolívar 2017 y Barinas 2021).
Por último, a las 48 horas de la elección los auditores técnicos, al culminar el evento electoral, seleccionan un total de aproximadamente 200 máquinas de votación a nivel nacional. Esta selección se realiza en forma aleatoria. Las máquinas seleccionadas, junto con sus respectivas urnas, son llevadas posteriormente a un galpón para realizar una auditoría adicional: Se auditan las máquinas y el software -se comprueban que no existan modificaciones en los programas auditados antes de la jornada electoral- se abren las urnas y se cuentan todos los votos, cotejándolos con el resultado del acta correspondiente.
En todas las elecciones en las que ha participado la oposición no se ha encontrado discrepancia alguna entre el conteo de votos y el resultado del acta correspondiente.
Sin embargo, a pesar de la confianza de los técnicos de la oposición en las auditorias previas a la elección del hardware y software de las máquinas y en la comprobación en la traza de papel, algunos sectores políticos creen que existe un fraude porque las máquinas de votación envían y reciben paquetes de información durante toda la jornada electoral para ir “adecuando” los resultados a la necesidad del gobierno. Esto ocurre exclusivamente en las máquinas que no son auditadas al finalizar la jornada de votación. Sobre estas creencias los auditores de organizaciones de observación nacional y de los partidos de la Plataforma Unitaria sostiene que en las revisiones previas de hardware y software se garantizan que las máquinas no tienen capacidad de recibir paquetes de información durante la jornada electoral, además que no existe capacidad en los equipos para que sean instalados periféricos que permitan recibir y enviar datos preliminares por vías de transmisión diferentes a las auditadas. No obstante, para el entorno de Machado la única forma de comprobar que los resultados son fidedignos es contando todos los comprobantes de votación, de todas las mesas habilitadas.
¿Un elector, un voto?
Los auditores del sistema han precisado que es importante destacar dos aspectos importantes: El primero es que la Máquina de Votación, a la que está conectado el SAI (o dispositivo de autenticación biométrica) está totalmente desconectada de cualquier red o canal de comunicación durante el proceso de votación. Lo segundo es que la memoria de la Máquina de Votación almacena únicamente las huellas correspondientes a los electores que votan en dicha máquina no tienen todos los electores inscritos en el Registro Electoral.
Por otro lado, el CNE ha reiterado que todo ciudadano que tenga su cédula de identidad laminada y que esté inscrito en el cuaderno de votación correspondiente a una mesa de votación, podrá ejercer su derecho al voto en esa mesa, sin importar si el SAI autentica o no al elector.
En base a lo explicado, el SAI únicamente puede garantizar que una persona, con su cédula de identidad laminada, podrá votar una sola vez en la mesa de votación en donde esa cédula esté registrada. En otras palabras, el SAI garantiza “una cédula, un voto”. En el supuesto de un individuo que tenga dos cédulas, registrada en cuaderno electoral de dos mesas diferentes, el SAI ni nadie le podrá impedir que ejerza su voto dos veces. Esta condición no puede ser detectada por el SAI pues las máquinas de votación están aisladas, y por ende no tienen comunicación alguna entre ellas.
Lo que sí sucede es que en una de dos las mesas, el SAI no autenticará a este individuo ya que su huella aparece con una sola de las cédulas, y se le pedirá llenar una “Planilla de Regularización”, con lo cual quedaría un registro escrito de esta persona, que podría ser utilizado posteriormente para procesarlo legalmente por delito electoral.
Sin embargo, los controles de seguridad del sistema garantizan que no sea posible una usurpación de identidad sistemática o masiva el día de la elección, después de que un elector vote sin que exista verificación de sus huellas dactilares, el equipo de votación se bloquea y debe ser desbloqueados con claves especiales que se generan desde el centro de incidencias del CNE en Caracas (en donde la oposición tendrá testigos acreditados)
De acuerdo a la auditoria hoy del archivo de configuración, la máquina va a funcionar igual que en el 2021. A continuación las conclusiones más importante de la auditoria realizada para esta elección:
Comportamiento de la máquina conforme a parámetros del Archivo de Configuración.
1) Es bueno saber que en lo que va de auditoría de los Datos del Elector y ADEs los electores sin huella bajaron de 3,29% en el 2021 a 2,52% para esta elección del 2024.
2) Los Electores sin huellas previas están distribuidos por todo el país y en todas las máquinas y la condición la tiene la máquina dentro de su memoria. El elector no inventa que no tiene huellas, la máquina es la que informa al operador de la condición para que actúe en correspondencia.
3) Cuando se presenta a votar y el operador introduce la cédula, el software de la Máquina da las siguientes respuestas a la huella que se presenta:
a. Match: el elector pasa a votar
b. No Match: si antes han pasado 8 Match desde último NoMatch el elector pasa a votar. Si no han pasado 8 Match, el elector el solo puede votar si el presidente de la mesa no ha usado la clave para este tipo de incidencia y lo autoriza. Si el presidente usa la clave ya no puede usarla más para este tipo de caso.
c. BadQuality: si antes han pasado 8 Match desde último BadQuality el elector pasa a votar. Si no han pasado 8 Match, el elector el solo puede votar si el presidente de la mesa no ha usado la clave para este tipo de incidencia y lo autoriza. Si el presidente usa la clave ya no puede usarla más para este tipo de caso.
d. Sin Huella Previas Almacenada: si han pasado 2 Match desde el último Sin Huellas Previas, el elector registra sus huellas (pulgares e Índices) y pasa a votar. Si no han pasado 2 Match, el elector el solo puede votar si el presidente de la mesa no ha usado la clave para este tipo de incidencia y lo autoriza. Si el presidente usa la clave ya no puede usarla más para este tipo de caso.
e. Sin Miembros Superiores: Sin han pasado 40 Match elector es autorizado por presidente de la mesa y ya no puede usar la clave para este tipo de caso.
4) Si ningún elector se presenta a votar o si al final de la elección no se ha usado la clave del presidente, la misma puede ser usada para c/u de las incidencias de falla de huella y, en vista de que no es fácil generar un BadQuality por voluntad propia, en la práctica se reduce a 3 votos.
5) Para pedir una nueva clave de presidente se requiere pasar por un proceso engorroso, lo que limita las claves que se autorizan. En el 2021 se autorizaron apenas 170 claves.
6) Como consecuencia del mecanismo anterior, la usurpación de identidad se hace difícil pues, aun cuando es posible, se requiere del voto de los electores legítimos de la mesa que hagan Match. También hay que tomar en cuenta que los electores legítimos también tienen huellas que producen incidencias y requieren de los Match de los otros electores para poder votar, limitando las posibilidades de los usurpadores. En la elección del 2021 hicieron Match en las máquinas 89,42% de los electores que participaron y, después, en la auditoria posterior de Datos del Elector y ADEs Fase II, se comprobó que la identificación positiva de huellas subía a 96,52% de los electores que votaron. El resto de las huellas que no pudieron analizarse, 3,48% de los electores que votaron, se estima que la mayoría son electores legítimos que votaron con algún tipo de falla, por lo que podría sospecharse que apenas un 1% de los electores que se presentaron a votar lo puedan haber hecho por usurpación.
¿El voto es secreto?
En primer lugar, es importante destacar que, bajo el Sistema de Voto Automatizado implantado por el CNE en Venezuela desde 2004, el voto siempre ha sido secreto. No existe evidencia alguna que indique lo contrario. La tristemente famosa lista “Tascón” está conformada única y exclusivamente por ciudadanos venezolanos que, en pleno ejercicio de su derecho constitucional, solicitaron públicamente al CNE en el año 2003, la realización de un Referendo Revocatorio del presidente de la República. Esta lista no ha sido engrosada ni ampliada, porque no ha habido acceso a más información pública que la generada por esta solicitud realizada por ciudadanos venezolanos.
Desde las elecciones presidenciales de 2012 se incorpora un dispositivo biométrico, denominado SAI por el CNE, el cual está adosado a la máquina de votación. De esta manera, la máquina conocerá la identidad del elector, lo autenticará, y posteriormente recibirá su voto. Durante las discusiones que ya se ha llevado a cabo entre el grupo auditor y el personal técnico del CNE, se ha revisado los criterios de diseño del nuevo sistema. En esta revisión, se ha determinado lo siguiente:
La aplicación que se ejecuta en la Máquina de Votación nunca manipula simultáneamente el voto y la identidad del elector. La identidad del elector es utilizada por un módulo de programación aislado y totalmente independiente del módulo que controla el voto. Existe una barrera claramente definida entre ambas entidades de información.
El módulo que maneja los votos los graba en la memoria de la máquina sin relación alguna con la secuencia con la cual fueron generados. En otras palabras, la aplicación rompe cualquier secuencia de los votos dentro de la memoria de la máquina. Es importante destacar que esto se viene haciendo desde las elecciones anteriores, con resultados satisfactorios. El grupo auditor ha comprobado detenida y minuciosamente que estos algoritmos que rompen la secuencia funcionan adecuadamente, en todas las elecciones anteriores.
El módulo que maneja los registros de la identidad del elector también los graba en memoria sin secuencia definida. Esencialmente, se está utilizando el mismo algoritmo de rotura de secuencia que se explicó para el caso de los votos. En ningún otro lugar de la memoria de la máquina de votación se realiza registro alguno que combine información que identifique al elector con su voto.
Es el compromiso del grupo de auditores y de los representantes de las organizaciones políticas que finalmente acudan a las auditorías del software de la máquina de votación, que verifiquen estas condiciones de diseño del sistema, a fin de que puedan comprobar que efectivamente son así y que la máquina de votación garantiza el secreto del voto.
¿Existe una sala de totalización oculta?
Dentro del archivo de configuración de cada Máquina de Votación, se encuentran varios parámetros previamente definidos. Uno de ellos es el número de teléfono que la máquina de votación deberá discar una vez se cierre la mesa y se inicie el proceso de transmisión de actas. El otro es el número de la dirección de red del servidor a la cual enviar los datos, una vez la comunicación se establezca. En todas las elecciones se ha verificado que el número de teléfono pertenece a un número especial de CANTV que enruta las llamadas al Centro Nacional de Totalización (CNT) ubicado en la sede del CNE en la Plaza Caracas, y que el número de dirección de red es precisamente el servidor de recepción que está ubicado en esta misma sede.
¿Si existiese una sala de totalización oculta se podría detectar?
Si existiese otra sala de totalización, esta sería absolutamente inútil. Las máquinas de votación están programadas para hablar con el servidor de recepción de la sala de totalización ubicada en el CNE de la Plaza Caracas.
Las auditorías técnicas a la CANTV aseguran que dicha red está programada correctamente y transmite solamente al Centro Nacional de Totalización ubicado en CNE Plaza Caracas (CNT1) y, en caso de falla grave de este último, mediante un proceso manual coordinado entre el CNE y CANTV se enruta todo el tráfico proveniente de las máquinas de votación hacia el centro de totalización de respaldo CNT2. Posteriormente a la operación de la red durante las elecciones, se audita que su operación fue satisfactoria y si hubo alarmas o cualquier otro malfuncionamiento. Hasta el momento en las auditorías posteriores se ha podido comprobar que la red ha funcionado normalmente no ha habido indicios de que la red ha transmitido a un lugar aparte del CNT1.
En el caso de que el CNE y CANTV decidieran cambiar la red y enrutar las comunicaciones provenientes de las máquinas de votación a un tercer lugar, esta grave anomalía sería inmediatamente detectada por los testigos técnicos presentes en la sala de totalización, ubicada en el Centro Nacional de Totalización, en el CNE de Plaza Caracas. Esto constituiría una situación de altísima gravedad y de consecuencias políticas que escaparían de la capacidad de los testigos y del grupo técnico.
¿Los votos se cambian cuando llegan a la sala de totalización?
Lo primero: siempre han existido dos centros de totalización, uno, en la sede del CNE Plaza Caracas, CNT1, y el segundo, en la Torre el Chorro en la Av. Universidad, CNT2. Este último fue mudado en el 2008 al antiguo datacenter de Lagoven en la Universidad Bolivariana. Desde las elecciones presidenciales del año 2012 el CNT2 ya fue mudado a la sede del CNE en el Caracas Teleport. Ambos centros de totalización han contado con la presencia de técnicos de la oposición el día de las elecciones y no se han observado comportamientos irregulares, comprobándose que las actas llegan temprano y de manera regular. Los programas e infraestructura de ambas plataformas de totalización se auditan y se verifica, desde el día antes de las elecciones, la puesta en cero de la memoria donde se guardan las actas.
La VPN (Virtual Private Network o Red Privada Virtual) operada por la CANTV para el CNE, es auditada previamente por los técnicos de la oposición y, después de las elecciones también se audita y se ha comprobado su correcto funcionamiento. La VPN tiene múltiples capas de seguridad que la hacen muy segura en las pocas horas que opera el día de las elecciones. Esta red únicamente puede ser accedida a través de las líneas telefónicas, líneas celulares y enlaces satelitales que se encuentran en una lista blanca auditada (la plataforma inteligente de CANTV procesa llamadas a los centros de totalización sólo si el número está en esta lista llamada blanca). Cualquier intento de acceso fuera de esta lista blanca genera una alarma que es atendida de inmediato por los cuerpos de seguridad.
Los técnicos de la oposición participan en las auditorías que el CNE hace a la VPN de CANTV para verificar su correcto funcionamiento. Estas auditorías tienen el propósito de garantizar que las máquinas de votación solo se comunicaran con el CNT1 y, en caso de falla reconocida tanto por el CNE como CANTV, con el CNT2. Los técnicos de oposición, que han sido los mismos en todas las auditorías, han sido cuidadosos de comprobar que se cumplen todas las normas de operación de la VPN que garantizan la transparencia de la transmisión de resultados.
Ante el supuesto negado que los técnicos de la oposición hayan sido engañados y la VPN de CANTV sí trasmite a un tercer lugar fuera de CNT1 o CNT2, la pregunta que no podemos dejar de hacernos es ¿para qué? Un temor que ha sido infundido a muchas personas es, como dice la pregunta, es que se “cambian” los resultados de las actas. Si las actas son impresas antes de transmitir (y entregadas a los testigos de las organizaciones políticas), entonces los resultados recibidos por la plataforma CNT1 o CNT2, después de ser cambiados, serían diferentes y tales diferencias podrían fácilmente ser detectadas.
Los únicos puertos de comunicación físicos y que son utilizados por los programas, son los que manejan la impresora, botón de activación de máquina, pantalla, boletas electorales, pendrive y puerto de trasmisión usado para trasmitir el acta de escrutinio ya sea por vía telefónica, celular o satelital.
En el programa de la máquina, auditado en todas las elecciones nacionales desde el 2005, los técnicos de la oposición han comprobado que el voto es encriptado por una clave construida de manera segura por la mezcla de porciones aportadas por los partidos y el propio CNE, pero que no es conocida por el mismo CNE.
Sin esta clave es imposible saber cómo va la elección en una máquina antes de que se cierre la elección y el programa de escrutinio, que sí puede descifrar los votos, lo haga. Una vez se cierra la elección no se puede volver a arrancar la máquina de votación. Adicionalmente, el cifrado de votos con una clave secreta y segura imposibilita agregar nuevos votos, a menos que, ante la ausencia de testigos de la oposición, sean introducidos por pantalla de manera normal antes del cierre de la elección.
Si el elector verifica que el voto impreso corresponde a la selección que él mismo hizo y lo introduce en la urna de votación, es imposible que un cambio fraudulento introducido por cualquier medio incluyendo uno inalámbrico, pase desapercibido durante la auditoría de cierre.
¿Cómo se hace la verificación ciudadana?
El Reglamento Electoral, artículo 440, se establece el procedimiento para las Auditorías de Cierre o Verificación Ciudadana:
“ARTÍCULO 440.- La realización de la Verificación Ciudadana por cada Centro de Votación con Mesas Electorales automatizadas, estará sujeta al cumplimiento de las siguientes condiciones en forma concurrente:
1) La Verificación Ciudadana se realizará una vez finalizado el acto de votación y escrutinio en todas las Mesas Electorales del Centro de Votación correspondiente.
2) La Verificación Ciudadana se realizará una vez que se haya efectuado la transmisión íntegra de los datos y los miembros, secretaria o secretario de las Mesas Electorales, la Operadora u Operador del Sistema Integrado y las o los testigos, hayan suscritos los ejemplares de las Actas de Escrutinio, por tipo de elección, de conformidad con lo previsto en el presente Reglamento.”
En otras palabras, en los centros de una mesa, está siempre se audita, por lo que sería imposible no detectar un fraude que consista en cambiar o introducir votos de manera remota por medios inalámbricos sin que se impriman los comprobantes respectivos y se introduzcan en la urna electoral. En un centro de votación con más de una mesa electoral, sí las urnas a auditar se seleccionan después del cierre, escrutinio, impresión de actas y transmisión de todas las máquinas del centro igualmente sería imposible no detectar un fraude que consista en cambiar o introducir votos de manera remota por medios inalámbricos sin que se impriman los comprobantes respectivos y se introduzcan en la urna electoral. Esto no ha ocurrido en ningún centro de votación en las elecciones desde el 2005.
¿Existe electores virtuales?
Desde el punto de vista técnico, estos votos virtuales hipotéticamente tendrían que venir de dos sitios distintos: a) De votos adicionales “virtualmente” introducidos a las máquinas de votación existentes; b) De máquinas de votación “virtuales” adicionales que transmiten votos al Centro Nacional de Totalización.
La Auditoría de Cierre o verificación ciudadana elimina la primera hipótesis: Si se creasen votos virtuales en mesas existentes, estos votos serían detectados al abrir urnas seleccionadas aleatoriamente después que las máquinas se cierran, contando los votos y comparándolos con el resultado de las actas respectivas.
Cuando el CNE genera cada boletín de resultados, también entrega a las organizaciones políticas, en medio digital, el listado de todas las actas que conforman tal boletín. En el referido documento, se listan el código de cada una de las máquinas de votación que transmitieron y que conforman el resultado del boletín. Las organizaciones políticas conocen de antemano y con antelación los códigos de todas las mesas de votación, en qué centro se encuentran, y cuántos electores pueden sufragar en cada mesa (esta información está contenido en un documento llamado Tablamesa, y que se entregan a los partidos políticos al cierre del Registro Electoral). Es importante resaltar que el código de mesa es único: dos mesas no pueden tener el mismo código.
De manera que esto elimina la segunda hipótesis: Si el boletín contuviera actas de mesas “virtuales”, tales mesas tendrían un código que no estaría en la Tablamesa, y esto sería rápidamente detectado por las organizaciones políticas en el momento de la entrega de esta información junto con los boletines de resultados.
¿Tiene testigos la oposición?
La certeza que no pueda ocurrir un fraude electrónico -o que en caso de ocurrir pueda demostrarse- radica en las 16 auditorías al hardware y software que se realizan previo a la jornada de votación y a la presencia de testigos electorales en la mayoría de las 30 mil mesas que serán habilitadas para sufragar.
A la fecha, los informes de los auditores de la oposición coinciden en que no se han detectado modificaciones en los programas de votación, escrutinio, transmisión o totalización de resultados. Tampoco se han detectado modificaciones o irregularidades en el hardware.
Sin embargo, aún es necesario concluir las 6 revisiones que están previstas por realizarse en las próximas semanas y que la oposición pueda acreditar a los testigos necesarios para recolectar las actas de escrutinio.
La mayoría de los problemas que enfrentaron durante el mes de mayo y principios de junio las organizaciones que integran a la Plataforma Unitaria para ubicar a los electores que postularán como testigos en -aproximadamente- 15 mil centros de votación y 30 mil mesas se han superado paulatinamente. A la fecha las organizaciones que integran a la Plataforma Unitaria han logrado consolidar listados que agrupan a testigos en 98% de los centros y mesas que -en teoría- serán habilitadas el 28 de julio.
¿Se puede repetir el caso del referendo 2023?
En el sector del chavismo disidente existe el convencimiento de que el presidente del CNE puede anunciar resultados diferentes a los totalizados por el sistema, tal y como ocurrió en 2017 o repitiendo el esquema de 2023 cuando solo se anunciaron resultados globales, sin ningún tipo de precisión sobre los votos emitidos a nivel regional, municipal, local o incluso por centro y mesa de votación. En el caso de este escenario, la única manera que tendría la oposición de poder cotejar los resultados anunciados por el presidente del CNE es tener acceso a las actas de escrutinio de la amplia mayoría de las 30 mil mesas de votación que se presumen serán habilitadas el 28 de julio.