ANÁLISIS POLÍTICO ELECTORAL

El chavismo sin outsider

El chavismo sin outsider

Mar 2, 2012

La falta de información oficial sigue condicionando la elaboración de escenarios electorales y políticos sobre Venezuela; no obstante la información extraoficial permite inferir que será complejo para el comandante Hugo Chávez asumir una campaña por la reelección y, en caso de ganar, ejercer la Presidencia durante seis años. 
¿Existe relevo electoral y político para Chávez? En este momento no. Existieron relevos bien posicionados en el pasado, relevos que no se consolidaron porque se le permitió a Chávez destruir cualquier tipo de liderazgo que pudiese amenazarlo en el futuro. 
Para entender el dilema del chavismo en este instante, hay que partir de la premisa que no existe en la revolución un relevo de consenso. Existen pequeños liderazgos, dueños de sus cuotas de poder, de sus espacios. No obstante, el control que detentan sobre sus grupos -sean civiles o militares- no pueden utilizarse para suponer que son los “herederos” del apoyo de la opinión pública. 
Antes de partir para Cuba, el Presidente “revivió” a Jorge Rodríguez y volvió a sentenciar a Nicolás Maduro -y compañía- por creerse, en el pasado reciente, que sería el delfín elegido y, con más o menos poder, incluyó a todos sus líderes en el Comando Miranda. Un claro mensaje que el Chávez que partió para La Habana piensa ser candidato al costo que sea. 
No obstante, la mayoría de los ciudadanos (52% según Datanálisis) creen que el presidente Chávez debe “darle la oportunidad a otro líder del PSUV para que se postule como candidato presidencial”. Sin embargo en la opinión pública no existe consenso sobre quién debe ser el elegido. 
En este segmento de la población que avala la aparición de un relevo para Chávez el aspirante que exhibe mejores números es el vicepresidente Elías Jaua. Y su apoyo no supera 15,7%. En este grupo de ciudadanos (52% que aspira a que exista un relevo) después de Jaua siguen el canciller Nicolás Maduro (9,8%), Aristóbulo Istúriz (2,8%), Diosdado Cabello (2,8%) y José Vicente Rangel (2,6%). 
No obstante, sobre Jaua y Maduro existe aún una variable que debe analizarse. ¿Quiénes los consideran relevos a Chávez lo hacen porque creen que tienen arraigo en las bases chavistas o es sólo el efecto de los cargos que desempeñan?
Si sólo se considera la opinión de los electores pro-gobierno que creen que Chávez debe permitir que se presente otro candidato la búsqueda del sucesor se complica. 
En este grupo 30% no identifica a ningún líder capaz de sustituir al comandante y 22,3% declina responder sobre quién podría ser su reemplazo electoral. 
Entre los electores pro-gobierno el “elegido” -a pesar de los últimos anuncios del Presidente- es Maduro (30% de apoyo), seguido de Jaua (27%). 
Para más Inri, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien constitucionalmente sería el segundo en la línea de mando en caso que se produzca una vacante temporal del presidente Chávez, apenas es respaldado por 8% de los ciudadanos que se dicen pro-gobierno. 
Salvo que el presidente levante la mano a cualquiera de los integrantes de la directiva del PSUV, su liderazgo y conexión con las bases debe colocarse en duda. Según el Ivad -al cierre del año 2011- el vicepresidente genera rechazo en 28% de los ciudadanos, 23% considera que tiene poca información sobre él y 16% argumenta que “no lo conoce”. 
No son mejores los números de Cabello. 41% de los electores poseen una opinión desfavorable sobre el presidente del Parlamento, mientras 22,8% dice que carece de información para opinar. 
Chávez está enfermo. No hay duda. La interrogante es qué ocurrirá dentro del chavismo si su estado de salud no le permite presentarse en plenitud de condiciones a la reelección. 
Previendo lo que puede ocurrir, Adán Chávez lanzó esta semana un “mensaje a García”. En un texto publicado en Aporrea, escribió: “José Antonio Páez (…) quien sucumbió ante los halagos de la oligarquía, ante regalos de haciendas y fundos, deslumbrado ante las invenciones del norte, convirtiéndose en el gran traidor a Bolívar, el traidor a la idea de patria grande, además de traidor a su tropa, a su gente, a su nación”. 
Y tras recordar a Judas Iscariote insinuó: “Preguntémonos día tras día, si nosotros tenemos algún precio para traicionar la revolución y pongamos por encima de cualquier tentación”. 

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